Te llaman soledad,apenas te conozco.
Murmuran de ti que eres esclava del pensamiento loco,
Que habitas en las sienes de la sombra,
De espinas de rosales, de matorrales rotos,
Del camino escondido del recuerdo,
De aquel cristal que roto en brechas queda,
Del amor inocente que llega, pisa fondo
Y le atrapa la nieve del olvido.

Tu nombre, soledad, me asusta poco.
Te llevarán mis pasos hacia el río,
Conocerás la primavera, las gotas de rocío,
Que en la rosa quedan cuando amanece el día.

Incluso el tallo frío rodeado de espinas da alegría.

Harás que la sonrisa brote de los labios,
Cuando sientas sed de amar busca el olvido
De agravios o recuerdos amargos,
Tú, soledad,vivias entre brumas.

Busca la claridad del día,los azules del mar,el alto cielo.

El rubor de la amapola en campo verde,
El agua cristalina que en la montaña brota
Y acaricia los cisnes del lago que los mece
Tu nombre ya no es solo, acaricias mi vida.

Esperas las campanas del místico reloj,
Quizás sigues conmigo alegrándome el día
Pero ya no te veo porque te alumbra el sol.

Autora. MARINA PASTOR