La conocí, señora, en un viaje,
Viaje de placer, ya que placer sin duda fue conocerla.
Lo que jamás pensé, señora, sentir con gran sorpresa,
Que entre palabra y frase usted me conociera.
Yo era un adolescente sin estudios,
Sin porvenir siquiera. Usted, señora…
Era una joven bella, de casa adinerada,
Su papá potentado, su mamá una grandama, y recordando…
Recuerdo que sus ojos me enloquecían
Y sus labios no hablaban, pero decían…
Qué lástima, muchacho, que tú no seas de mi rango y alcurnia,
Pues si lo fueras… Mas ella no advertía
Que el corazón me ardiera sólo por verla.
Hoy frente a frente,señora, usted la misma,
En alta mar, hermosa , adinerada.
Yo, viejo cirujano especialista, ya ve señora,
Soltero, sin familia, meciendo al pensamiento en este barco de oro,
Donde por un momento la contemplo de nuevo.
Nuestros años añoro, porque, señora,
Yo no soy de su rango pero la adoro
Y quisiera volver en añoranza de adolescente.
A ser el cirujano que hoy a sus pies me tiene,
Su meno besa y tan sólo quisiera
Convertirla en mi esposa, entre esta enredadera
De barcos pescadores como testigos nuestros.
Y es que de nuevo aflora, aquel amor
Que desnudó a un muchacho el pensamiento,
Al pintar con su mente a una hermosa señora.

Autora: MARINA PASTOR D