Cuatro esquinas, de mi casa a la placeta,
En el centro, un kiosco de prensa al día
Y en alegre algarabía unos niños en vaivén,

Cada día caminaba aquél tramo en procesión,
En la placeta, estación y en aquél andén parada,
Un balcón de cristaleras fija mi atención un día.

En el fondo aparecía como Ninfa una mujer,
Era una mujer hermosa, me dije…¡Cuanta belleza!
Y en preguntas qué me hacía yo mismo me contestaba.

¿Será soltera o casada?, a lo mejor prometida.
Hasta que el destino un día la cruzaba en mi camino.
¡Dios mío cuanta hermosura solo para una mujer!.

No pudo leer mis labios ya que hablé de pensamiento,
En voz baja en un momento susurre…¡
“Que bella eres”

De su boca una sonrisa recibí como respuesta
Y yo por ganar mi apuesta la pregunte…
Si el paso cebra cruzaba,ella no contesto nada,

Tan solo me sonrio,
Al llegar a la calzada la recibía un señor
Y yo me dije…Amador, te quedaste sin amada.

Observando la pareja a medida que marchaban,
Me di cuenta que no hablaban,
Que con muecas se entendían.

Con signos de sordo mudo era su conversación
Yo saqué mi conclusión,( este matrimonio es mudo).
Agradecí la sonrisa de aquella mujer hermosa.

Para mi… Era una rosa, ya que la rosa no habla.

AUTORA. MARINA PASTOR D