Mi silencio vespertino sin aliento,
Abruma al tacto de tu pecho frío,
Desgarra en un aullido y desafío,
Bombeando al corazón sangre y tormento.

Te buscaré en mi sueño ya desierto,
Dónde nació ese amor cerca del río,
Dónde un beso fugaz en desafío,
Firmó con gran pasión aquél momento.

Seguiré acariciando tu mejilla,
Buscándote los ojos verde prado,
Esos labios carnosos que inyectaron,
Tanto amor de ternura en atTquél beso.
Ese néctar que derramó tu aliento,
Bebiéndolo los dos “Miu Ninu Amado”.

Autora: Marina Pastor Diez.
Tarragona, 3/9/2008